¿Cómo sigue?
Engaños y mentiras, aliados  que destruyen el corazón como si éste fuera frágil.

 Mentiras que dañan así sean pequeñas o grandes, es una simple pero compleja mentira; son acciones que tenemos los humanos aunque no queramos aceptarlo. A la hora de mentir no medimos las consecuencias, pero si nos lo hacen se nos acaba el mundo. 
Entonces, ¿por qué hacerlo? ¿Por qué tanto daño?
No tendríamos porqué haber creído que esas acciones tenían que estar en medio como otro integrante.
La verdad solo duele una vez, las mentiras cada vez que se recuerdan, porque un vaso a la mitad es también uno lleno pero la mitad de una mentira no es ni la mitad de una verdad. Por eso, por los daños que hacemos tenemos que estar bien, por una vez más que salimos adelante a ponerle el pecho a las balas, porque las mentiras revelan las intenciones.
Pero yo no dejo que eso me mate, porque lo que no te mata te fortalece, y me siento fuerte ante las malas situaciones. Porque para no dañarme inventas mentiras piadosas y yo para no dañarte finjo que te creo.